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We should be treated as same as men

Las mujeres del equipo nacional de fútbol de Estados Unidos se han alzado contra su Federación. El motivo es simple, quieren las mismas condiciones que sus homólogos masculinos. La Selección estadounidense ha ganado 5 mundiales, 3 oros olímpicos y es sin duda uno de los mejores equipos de fútbol femenino de la historia. En el ránking FIFA figura en el puesto número 1 y su seguimiento en los EEUU es mucho mayor al que tiene el combinado masculino. Por ejemplo, los ingresos que obtiene la Federación de EEUU por la venta de las entradas de los partidos de la Selección femenina rondan los 5 millones de dólares, mientras que en los casos de la Selección masculina tiene unas pérdidas de 1 millón de dolares. 

A finales de año finaliza el acuerdo que vincula a la Selección EEUU con la Federación. De aquí que las jugadoras hayan decidido replanteárselo. Su pregunta es muy sencilla, ¿por qué han de cobrar menos y tener unas condiciones peores que la Selección masculina si tienen más seguidores y consiguen más títulos? Y es que los jugadores de la Selección masculina cobran 4 veces más que las de la Selección femenina y realizan todos sus viajes en clase business, en vez de en clase turista, como hacen las de la Selección femenina. Sin embargo, sus resultados tanto deportivos como económicos son mucho peores.


El debate que han conseguido abrir las jugadoras de la Selección femenina de EEUU no dejará indiferente a nadie. Y es que denuncian un trato discriminatorio por razón de género, ya que desarrollan el mismo trabajo y en las mismas condiciones que sus homólogos masculinos, pero tienen unas condiciones claramente inferiores. Situación que la ley estadounidense prohíbe de forma explícita. 

El programa "60 minutes" de la CSB acaba de dedicar uno de sus capítulos a este asunto. Este corte de 4 minutos es un resumen breve y preciso de lo que las mujeres de la Selección de EEUU están pidiendo y reclamando. Aunque en una frase lo dicen todo: "We should be treated as same as men". 

                

Kosovo en su particular viaje

El día en que Kosovo decidió proclamar de forma unilateral su independencia emprendía un viaje incierto y dificultoso hacia un lugar que aún hoy sigue definirse. No era un camino recto, era un camino con curvas, subidas, bajadas, baches y otros impedimentos. El mismo camino que hoy deben de realizar sus jugadores de la selección nacional de fútbol para jugar sus partidos.

Y es que Kosovo, a pesar de no ser reconocido como un Estado por varios países como Serbia, Rusia o la misma España, obtuvo el reconocimiento internacional de la FIFA en el mes de Mayo. Un reconocimiento que fue celebrado por todo el país, pues permitía a su selección nacional disputar partidos oficiales contra otras selecciones. Gracias a ello, ahora Kosovo participa en la fase de clasificación para el Mundial de Rusia de 2018, curiosamente un país que tampoco lo reconoce como tal. Sin embargo, Kosovo es tan pequeño y pobre que no tiene un estadio que cumpla con la normativa necesaria para disputar sus partidos y cuando juegan de local tienen que desplazarse a Albania, país que sí lo reconoce y de donde provienen la mayoría de jugadores que juegan en Kosovo.

Pero los problemas de esta particular selección no acaban en su falta de estadio donde disputar los partidos. El próximo partido de Kosovo se disputará en Polonia, aunque Kosovo se enfrentará a Ucrania. Y es que Ucrania no reconoce la legitimidad de Kosovo como país y por ello rechaza acoger el partido.En lo futbolístico, Kosovo es un equipo formado por jugadores de un nivel muy bajo y sus partidos suelen acabar en goleada. El último ante Croacia lo perdieron 6 a 0. Con su nivel, no tiene opciones de clasificarse para el Mundial de Rusia de 2018 pero si lo hiciese, seria curioso ver que sucedería, pues Rusia no reconoce la legitimidad de Kosovo y se negaría a que Kosovo participara en su Mundial.

Ante estas situaciones, el fútbol vuelve a demostrarnos que va más allá del simple deporte. Su dimensión alcanza todos los ámbitos, y en este caso ha impactado de pleno en la política europea.  La pelota y los jugadores son solamente una parte de un deporte con un poder inimaginable.



Demasiado aguantaste, Piqué

Ayer la serie Selección - Gerard Piqué tuvo un nuevo capítulo. De sobra sabemos que cualquier pretexto es bueno para crear polémica en torno al futbolista catalán. El último debate reside en el supuesto corte de las mangas de su camiseta. No hay que ser muy futbolero para saber que Piqué sólo juega con manga larga. Una vez acabado el partido se demostró que en su camiseta recortada no aparecían las líneas amarilla y roja que algunos de repente echaron de menos. Anécdota absurda pero muy fácil para buscar la polémica y el click rápido.

Los capítulos de esta serie han sido innumerables. Uno de los más llamativos fue silbarle jugando como local, vistiendo La Roja. El problema es que los propios medios han dado cobertura excesiva a esta serie de incidentes. Sin ir más lejos, más de un periódico deportivo de los de mayor relevancia de España, los cuales no merecen ser citados, ya hablaban del presumible corte de mangas al acabar la primera parte. No consideraron oportuno esperarse a la versión del futbolista. Buscaban alimentar el rumor sin contrastar. Lo que vende es el morbo.

La tan tensa cuerda acabó por romperse. Piqué anunció su marcha de la Selección al término del Mundial 2018. Demasiado aguantaste, Piqué. Muchos hubieran renunciado antes a vestir los colores del combinado nacional. La pena es que ellos han acabado ganando la batalla. Nunca fueron capaces de achacarte tu rendimiento deportivo. Siempre tuvieron que acudir a algo distinto a lo que atañe al balón. Y te digo una cosa, ellos serán los primeros que te añorarán. Ningún sustituto mejorará tus prestaciones.

Tras un total de 86 partidos con la Roja, tu compromiso y profesionalidad están fuera de toda duda. Espero que, como tu gran amigo Messi, tu decisión de marcharte no sea irrevocable y que sigas sumando partidos y títulos con la camiseta de España, ya sea mediante camisetas largas o cortas.


PD. Aún recuerdo la cantidad de críticas que recibió un tal Luis Aragonés. Los mismos que le criticaban por sucesos como no convocar a Raúl, ahora tratan de homenajearle. Curioso.



Alemania vs Italia: miedo a perder y penaltis

No me gustan los "Manolos", ni en general los "Deportes" de Cuatro. Creo que su excesivo amarillismo no es buen periodismo. Prima el sensacionalismo sobre la información, la apelación a los sentimientos sobre el raciocinio, el análisis serio y la opinión mesurada. Algo muy propio de la sociedad a la que van dirigidos sus servicios.

Ayer dos tópicos de Manu Carreño -creo que fue este presentador; en caso contrario, mil disculpas- me hicieron reflexionar sobre el partido de Italia y Alemania. El primero fue el miedo a perder. El comentarista afirmó que esta sensación pesaba más que el deseo de ganar de los dos equipos. No sé si es verdad. Como todos los tópicos, algo de cierto debe tener. Pero habría que estar en la piel de los jugadores para comprobar su veracidad. Sin embargo, me sorprende que fuera un sentimiento real ayer. Es lógico que los jugadores y los entrenadores tomaran precauciones y no fueran alegramente al ataque. Se enfrentaban dos grandes equipos; nada menos que tetracampeones del mundo. Estabamos en los cuartos de final del torneo, lo que significaba que el que perdía quedaba eliminado. Cierto. Pero necesitaban marcar un gol más que el rival, pues el empate sólo llevaba a la prórroga y ésta a los penaltís. Por lo tanto, era necesario adelantarse en el marcador. Y eso se podía conseguir con un acierto propio o con un fallo del rival. Dió la sensación de que Italia optó por la segunda estrategia hasta que se adelantó Alemania. Luego cambió de actitud y lo agradecimos. Boateng no. Los comentaristas tacharon su acción de "fallo de primaria". Fácil afirmación desde el cabina de retransmisión. No creo que sea sencillo mantener la cabeza tan fría en el terreno de juego, a ciento cincuenta pulsaciones, jugando unos cuartos de final y con Italia enfrente.

El segundo tópico fue, como no, "la lotería de los penaltis". Me acordé de un artículo que había leído en un blog de referencia: Nada es gratis. En él Pedro Rey Biel comenta una teoría de Natxo Palacios Huerta sobre los penaltis. Este economista analiza las estadísticas de la pena máxima a fin de intentar predecirla y llega a la conclusión de que "el lado natural" del portero y del chutador resultan claves, igual que la imprevisibilidad. De ahí que los grandes equipos y selecciones estudien a sus rivales, analicen las estadísticas y videos e intenten predecir; incluso, contratan especialistas en la materia, como el profesor Palacios. Y el partido de ayer evidenció esta idea: antes de los penaltis se pudo ver a uno de los técnicos de Alemania con un papel en la mano hablando con Neuer probablemente sobre los lanzamientos de los azzurri.

Para terminar, permítanme evocar dos imágenes del partido. La primera fue destacada por los comentaristas: la mirada perdida de Boateng tras finalizar los 90 minutos. La segunda, Gianluigi Bufon de espaldas cuando sus compañeros tiraban penaltís. 


El fin del trayecto de la Roja

2008 Eurocopa, 2010 Mundial, 2012 Eurocopa. Esos fueron los éxitos recientes de la Selección Española. Con la pronta eliminación en fase de grupos del Mundial (2014), muchos comenzamos a ver cercano el fin de una época gloriosa y esta Eurocopa era el examen final que nos mostraría donde estábamos realmente.

España inició su andadura en esta Eurocopa como una de las candidatas a la consecución del título pero no como la gran favorita. Cartel del que sí presumió durante sus últimas grandes citas. Hasta hace poco resultaba casi un imposible doblegar al combinado nacional. De hecho, cuando ayer marcó Chiellini el gol que adelantó a los italianos, era la primera diana que encajaba España en una Fase KO de un Mundial o Eurocopa desde 2006 (Francia 3-1 España). Dicho de otra forma, fuimos capaces de levantar tres grandes títulos sin encajar ni un sólo gol en las 10 eliminatorias.

Los dos primeros partidos (República Checa y Turquía) devolvieron el optimismo a los más escépticos y nos llevaron a pensar que el reto de conseguir 3 Eurocopas de forma consecutiva era alcanzable. El juego desplegado era excelente y había motivos para creer, viendo el nivel de los grandes aspirantes. Más aún cuando en el minuto 5´ del tercer partido, Morata perforó la portería croata. En ese momento, éramos primeros de grupo, teniendo como potenciales rivales hasta la final a Portugal, Polonia, Gales o Bélgica. Un cuadro, dentro de lo que cabe, asequible. Y más, en comparación con el que finalmente tuvimos por perder contra Croacia.

A raíz de ese gol de Morata, el último que pudimos celebrar en la competición, el sueño empezó a truncarse y desde ese momento hasta la eliminación de ayer, el buen juego dio paso a la falta de concentración, a la fragilidad defensiva, a la lentitud en el juego de posesión, a la incapacidad de ver puerta y sobre todo, a la ausencia de un plan B.

Ahora sí, tras el aviso de 2014, España cierra una etapa que quedará en los libros de la historia futbolística. No se puede vivir del pasado y el próximo paso es reconstruir un nuevo equipo que nos brinde alegrías.

El relevo generacional debe llegar y jugadores hay para ello. Carvajal, Bellerín, Meré, Vallejo, Gayà, Mikel Merino, Thiago, Saúl, Isco, Denis Suárez, Williams, Oyarzábal, Alcácer son algunos de los hombres llamados a devolver a España al lugar donde seguro que volveremos. Escoltados claro está por los De Gea, Piqué, Busquets y compañía. Siempre teniendo presente que jugadores como Casillas, Puyol, Xavi o Villa son irrepetibles.

Todo indica que el camino lo continuará un nuevo inquilino en el banquillo porque la salida de Del Bosque es un secreto a voces. La Federación Española tiene ante sí la papeleta de encontrar un seleccionador que sea capaz de devolver a esta Selección a la olvidada meritocracia y donde vestir la camiseta del Barça o del Madrid no suponga un bonus para ser convocado.

Gracias por todos estos logros. Es el momento de reinventarse.



Leo, yo ya lo hubiera dejado

Los argentinos son personas pasionales, habladoras, intensas, capaces de amarte un día y de odiarte el otro. Expresan sus emociones por encima de todas las cosas sin pensar en las consecuencias. Si Descartes aseguraba que Pienso, luego existo, un argentino es más propenso al Actúo, luego pienso. Y el fútbol, como parte de la vida de Argentina, no es una excepción.

La Selección Argentina ha vivido siempre bajo la sombra eterna de Maradona. Aquel gol con la mano ante Inglaterra en el Mundial de 1986 que le valió un Mundial a la albiceleste sigue siendo una sombra demasiado larga para este país. Ni Leo Messi, el mejor jugador que ha dado la historia de este deporte, ha sido capaz de desprenderse de esta losa, que con los años cada vez se hace más pesada. La llegada del joven Lionel al mundo del fútbol se vivió como una resurrección de la figura maradoniana. Había llegado el niño que volvería a encumbrar a Argentina a la gloria más alta de este deporte. Ya de pequeño, el país seguía las andadas de Lionel con gran atención. Pronto apareció el miedo de que acabara jugando con España, país donde vivía, jugaba y se formaba como futbolista. Pero Messi se sentía y se siente argentino, y no dudo en decirle que no al país que le había visto crecer para darle el sí al que le había visto nacer. Él era de Rosario, y Rosario está en Argentina.

En el primer Mundial que disputó Lionel con la selección se empezó a entrever que el paso de Messi por la Selección no sería fácil. Fue en el año 2006, en el Mundial de Alemania cuando Argentina cayó eliminada contra la anfitriona en los cuartos de final y en los penaltis. Leo jugó sólo 122 minutos en ese torneo que le sirvieron para dar una asistencia y marcar un gol. Desde ese primer Mundial con la absoluta Leo ha jugado dos Mundiales más, el de Sudáfrica y el de Brasil. En Sudáfrica volvió a caer en los cuartos de final ante la Selección Alemana, esta vez por un contundente 4 a 0, mientras en Brasil la Selección llegó a la final pero la perdió, otra vez contra Alemania. La misma suerte ha corrido Argentina en las 4 Copas Américas que ha disputado desde el 2006 con Lionel en el plantel. La albiceleste ha llegado a 3 finales, pero las ha perdido todas. En este cúmulo de finales perdidas los argentinos siempre han apuntado al mismo hombre. Leo ha ido creciendo sabiéndose más querido en España que en Argentina, porque mientras sus compatriotas le iban retrayendo las finales pérdidas, en España le dábamos las gracias por jugar en la Liga Española y no haberse ido nunca a la Premier. 


Lo que todavía no entienden en Argentina es que si han jugado tantas finales es porque tienen en sus filas a Lionel. Sólo con él en el campo podrías llegar a una final del Mundial con estos jugadores: Romero-Rojo-Zabaleta-Demichelis-Garay-Mascherano-Biglia-Enzo-Higuaín-Lavezzi, que no son malos, pero no son tan buenos como para ser los mejores del mundo. Mientras, España tuvo que juntar a todo un cúmulo de leyendas sobre el césped para poder llegar a una: Casillas-Ramos-Piqué-Capdevila-Alonso-Busquets-Xavi-Iniesta-Pedro-Villa.  

El lunes, después de un nuevo fracaso Leo dijo que iba a dejar la Selección. Los argentinos, sorprendidos por su decisión, han empezado varias campañas en las redes sociales para intentar que Leo siga con ellos. Parece que han empezado a entender que sin Leo dejarán de perder finales porque nunca llegarán a jugarlas. Pero Messi ha dado mucho a su país y recibido muy poco, y ahora parece tarde para empezar a devolvérselo. Yo al menos, me hubiera ido hace mucho tiempo.